martes, 19 de enero de 2010

Setenil Mágico (I): La Clica











Aquellos que ya conocen La Clica, estarán de acuerdo conmigo en asegurar que se trata de uno de los lugares más singulares y enigmáticos de Setenil; Un pequeño mundo que nos recuerda a otras latitudes de la geografía ibérica, donde la orografía del terreno y el clima oceánico moldean unos paisajes de claras connotaciones mágicas. Nos referimos a esas imágenes que tenemos de la mitología celta o del folklore gallego y cantábrico en general.
Cuando pasas por El Alambique o La Huerta de los Llanos, nada hace suponer que esas ramas verdes que parecen salir de las tierras de labor, son en realidad la copa de unos árboles que vienen a nacer mucho más abajo, en un abrupto barranco horadado por el arroyo.
Cuando llego a La Clica me viene a la cabeza la imagen de una cosechadora gigante que rotura las tierras arrancando toda la arboleda, y que al pasar por esta depresión del terreno sólo llega a cortar la punta de los árboles. A nuestro alrededor, en esta parte de Setenil, sólo vemos olivos y tierras de secano, y encontrarnos con esa explosión de verdor es toda una sorpresa y un auténtico descubrimiento.
Quizás no haya visitado La Clica en su mejor momento: Las lluvias de los últimos días y las tremendas crecidas de arroyos han dejado un panorama desolador por casi todo el término y pueblos vecinos. Por todos lados podemos ver los efectos de los temporales y como es lógico el paisaje muestra aún las heridas en la tierra descarnada. Así, el arroyo que cae abruptamente a la cima, se ha salido de su cauce habitual arrancando gran cantidad de árboles que crecen en su interior.
Por otro lado, recuerdo que en anteriores visitas La Clica estaba cuidada por un hombre que habitaba una humilde casa; había trazas y senderos, árboles frutales e incluso pequeños bancales con huertecillos. Hoy el paraje está completamente abandonado, la casilla en estado ruinoso y los caminos intransitables, devorados por una maraña imposible de zarzas y otras especies de plantas trepadoras.
Mucho más bajo que el terreno circundante y rodeado de tajos y peñascos, La Clica es un auténtico microclima natural, donde la vegetación se hace dueña del paisaje; Allí crecen nogales, chopos y mimbres que abrazados ferozmente por la hiedra hasta la copa, alcanzan alturas imposibles por su búsqueda constante de la luz. Con temperaturas muy suaves, mucha humedad y el olor a madera putrefacta, la sensación a la altura del arroyo puede ser densa y sofocante.
En el interior podemos ver tajos siempre húmedos de cuyas paredes brotan extrañas formaciones que asemejan caprichosas figuras, con cuevas donde se forman estanques de agua cristalina por el goteo constante que mana de la roca, y que genera un peculiar musiqueo. En uno de sus escarpados accesos, paralela a un camino de piedra y junto a un pino que quizás pueda rivalizar en altura con los del Tejarejo, encontramos una casa semiderruida. La visión de esta construcción no puede dar una mayor sensación de desasosiego, y la imaginación nos lleva a las mismísimas Cuevas de Zugarramurdi.
Me paré a fotografiar la casa, el camino y las cuadras aledañas, abrí una ventana y en una estancia sin techo, tallada en la misma piedra que hacía de pared, observé enmarcado el enigmático rostro sonriente de un hombre.
La verdad es que nos llamó mucho la atención contemplar esa imagen en aquel lugar, aunque ignoramos su datación, su origen y su propio sentido, lo cual acrecienta el misterio del lugar.
Visitar La Clica es como viajar a un pasado en el que el mismo pueblo de Setenil, entendiéndolo como hábitat humano, era solo un esbozo, y reducidos grupos de pastores se refugiaban de las inclemencias del tiempo al abrigo de sus cuevas. Se imagina uno ese lugar húmedo y sombrío, cuajado de zarzas e hiedras y lleno de árboles como brazos de gigantes, que desde el mismo lecho del río extendían sus ramas hacia la superficie.
Pronto pasemos un reportaje fotográfico más ámplio de un paraje tan singular.

5 comentarios:

  1. Para empezar, enhorabuena por este pequeño rincón de Setenil. Es impresionante los paisajes que tenemos en este pueblo. Cada día nos impresionamos con las vistas de las casas sobre los tajos y bajo las rocas. Pero naturaleza en estado vivo como se ven en este paraje conocido cómo la clica y otros como la finca escalanta, los montecillos,etc.. a pesar de estar cerca de dónde vivo, nunca me cansaré de visitarlos.

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  2. Tienes toda la razón amigo y nunca me cansaré de decirlo;Setenil es maravillo, así como sus alrededores, y lo más mejor es que aún hay sitios que no conozco.

    un saludo

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  3. Estimados amigos y vecinos.

    Desde el CISB (Centro de Interpretación de Setenil de las Bodegas) solicitamos el máximo respeto y cuidado cuando visitemos la "Clica", disfrutemos de su paraje, naturaleza y patrimonio... pero respetemos todo lo existente.
    Actualmente personas pertenecientes al "CISB" y al "K17Club" están en contacto con CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) con el objeto de dar respuestas a un rincón absolutamente increible.

    CISB

    Saludos.

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  4. Yo soy de Setenil desde hace 63 años y no tenia ni idea de la existencia de éste bello paraje. Tambien es verdad que llevo fuera 55 años. Ya va siendo hora de que vuelva a mi pueblo con calma y serenidad, con tiempo suficiente para redescubrirlo. Enhorabuena por el precioso reportaje. Paco Ortiz.

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  5. CISB (Centro de Interpretación de Setenil de las Bodegas) y K17Club, les invitan próximamente a la exposición ENIGMAS. Algunas respuestas pueden ser más increibles de lo que podamos imaginar.

    Un Saludo.

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